miércoles, marzo 03, 2010

Ergun Caner al descubierto.

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Gracias al Pastor Daviel D' Paz de http://www.reforma2.org/main_page.html por escibir el articulo.


Para aquellos que no lo saben, Ergun Caner es el presidente del “Liberty Baptist Theological Seminary” y escribió un libro titulado “Unveiling Islam” el cual fue traducido al español con el título “Islam al descubierto”. Caner ha afirmado que ha debatido a un sinnúmero de eruditos islámicos y se ha autoproclamado un experto en la materia. Pero hace aproximadamente un mes, Ergun Caner hizo algunas afirmaciones en un programa radial titulado “The Pastor’s Perspective” en donde afirma que los “miopes reformados” (un ataque indirecto hacia James White) se han “apoderado” de los debates formales y que los han convertido en meros shows al estilo de Jerry Springer. (Mejor ni lo hubiera dicho)

Estas afirmaciones ofensivas fueron las que llevaron a James White (quien verdaderamente ha sostenido diversos debates con eruditos musulmanes), a investigar más de cerca las afirmaciones que ha hecho Ergun Caner sobre sus muchos debates con líderes Islámicos. Uno de los videos puestos en Youtube claramente muestran a Ergun Caner afirmando que ha debatido a líderes Islámicos tales como Abdul Saleeb, Nadir Ahmed y Shabir Ally. Aquí está el video en donde podemos escuchar las afirmaciones de Caner:

Caner afirma que sostuvo un debate con Shabir Ally realizado en Nebraska, a lo cual, James White le escribió pidiéndole una explicación después de haber contactado personalmente via e-mail a Shabir Ally el cual le aseguró NO HABER DEBATIDO y ni siquiera haber conocido personalmente a Ergun Caner. Ante esta respuesta, James White le pidió una explicación a Caner, el cual le dijo que se había “equivocado” al mencionar el nombre de Shabir Ally. Sin embargo, James White le responde pidiendo un poco más de aclaración pidiéndole que proveyera el nombre del líder Islámico que él había debatido en Nebraska y que había confundido con Shabir Ally. Esta era una pregunta muy simple a la que Ergun Caner podía contestar con mucha facilidad si es que él se había equivocado al pronunciar el nombre de su oponente.

Después de unos días de espera, finalmente Caner le escribió a James White informándole que su respuesta habia sido puesta en su página de Internet. Esta es la respuesta de Ergun Caner:

“Recently a concerted effort has been made by a small group of professing believers, joined with a particular Muslim that posts videos, questioning my conversion, and the conversion of my brothers. And, what saddens my heart immensely is, this small band of professing Christians have now cited the Muslim’s videos as reason to attack my testimony as well. Indeed, the Muslims have used clips that attempt to show that through two decades of ministry and hundreds of sermons there exist discrepancies in my testimony. In all honesty, I probably could have saved them a lot of time and trouble. The truth is, I would be surprised if no discrepancies were discovered, given the hundreds of messages I have given during all that time!

Nonetheless, while normally it is wise to ignore these types of attacks, the Muslim’s videos- now surprisingly being cited by professing Christians- have sadly produced such ardor that I feel the need to speak to the issue. This has been done repeatedly to Muslim converts, but in this instance, I bear some responsibility to clarify”. Fuente original AQUI.

Esta respuesta de Caner a la presión que está sintiendo por parte de aquellos que se han dado cuenta que algo no está bien con las afirmaciones de Caner, ha dejado mucho que desear y más de que hablar. En primer lugar, Caner intenta desacreditar las preguntas legítimas realizadas por James White al decir que “un pequeño grupo de creyentes profesantes, unidos con un musulmán que publica videos” han cuestionado su conversión y la conversión de sus hermanos. Además, él dice que aunque sería normal ignorar esta clase de “ataques” –los videos publicados ahora siendo citados por cristianos profesantes-, siente que es necesario dar una respuesta debido a que han levantado mucha controversia.

Sin embargo, Caner NO ABORDA de ninguna manera intentando responder a las preguntas que James White le hizo. ¿Por qué razón no lo hizo? Por la sencilla razón que James White le mostró algunas cosas que no estaban claras, tales como:

1)     En su respuesta, Ergun Caner parece culpar al joven musulmán que puso ese video en Youtube. James White le aclara que él tendría razón de culparlo si sus palabras hubiesen sido editadas o tomadas fuera de contexto o materialmente alteradas. Pero no se hizo ninguna de estas cosas, sino simplemente se subió el audio tal como está en la entrevista realizada.
2)     En ninguna parte de su aclaración, Ergun Caner menciona a Shabir Ally disculpándose públicamente por haber afirmado que había debatido con él en Nebraska. Tampoco menciona (ni de chiste) los otros nombres con los cuales supuestamente él debatió.

Caner continúa con su explicación:

“Now, on to the other issues:
Every minister has made pulpit mistakes. Being called a “liar,” however, is a serious charge, especially when it is made by Christians. That would indicate that (1) the accusers can know the motives of the accused person’s heart, and (2) the accused person intentionally misled people.
I have never intentionally misled anyone. I am sure I have made many mistakes in the pulpit in the past 20-plus years, and I am sure I will make some in the future. For those times where I misspoke, said it wrong, scrambled words, or was just outright confusing, I apologize and will strive to do better”.

Es increíble la cantidad de “arena” que Caner ha amontonado en estas afirmaciones con el fin de esconder lo que muy bien sabe está a punto de descubrirse. En primer lugar, culpa indirectamente a James White de acusar a Caner de “mentiroso”, cuando la realidad es que White solo le ha pedido explicaciones. Caner afirma que NUNCA ha engañado “intencionalmente” a nadie. Si el afirmar que sostuvo un debate en Nebraska con Shabir Ally no es MENTIRA, entonces yo no se que puede ser una mentira. ¿Existirán “mentiras blancas” después de todo? Lo que Caner ha afirmado públicamente no es solo UN ERROR tal como él lo llama, ES UNA MENTIRA, pues la verdad es que no solo NO DEBATIO a Shabir Ally en Nebraska, sino que NO DEBATIO A NINGUNA OTRA PERSONA. ¿Cómo se le puede llamar a esto? ¿Error de pronunciación? ¿Problemas de amnesia? ¿Mentira piadosa? ¡¡¡¡¡Que alguien me explique!!!!!

El disculparse por haberse equivocado al mencionar los nombres de sus oponentes y de supuestamente crear confusión, es esquivar totalmente el punto. Una simple confusión puede ser fácilmente aclarada, pero lo que Caner hizo públicamente ES MUCHO MAS que una mera confusión de nombres: es afirmar algo que NO HIZO. La realidad es que Caner rehúsa enfrentarse con las consecuencias de sus acciones. Lo que dice a continuación demuestra esto:

“Finally, there is a legitimate complaint which I must address, namely, referencing a Muslim scholar that I have never met. Listening to the audio, I honestly have no idea who I was referencing, but it certainly could not have been the man I referenced. For this unintentional but nevertheless horrible mistake, I repent for saying his name, and I ask the forgiveness of all those who heard it. Sin is sin, and if I am dumb enough to say something like that, I should be man enough to deal with it and aim to never make such a grievous error again. This applies to any time when I wrongly used names. I shall be more careful”.

Estas palabras son completamente contradictorias por decir lo menos. Finalmente Caner admite que mencionó el nombre de un erudito Islámico (ese nombre es Shabir Ally, aunque él no lo menciona en esta respuesta) que NUNCA HA CONOCIDO, mucho menos debatido. Él afirma después de escuchar el audio:
“Honestamente no tengo idea a quien me estaba refiriendo, pero ciertamente no puede ser la persona a la que yo menciono. Por este no intencionado, pero horrible error, me arrepiento por haber dicho su nombre y pido el perdón de todos aquellos que lo han escuchado. El pecado es pecado y si fui lo suficientemente tonto como para decir algo como eso, también debo ser lo suficientemente hombre como para reconocerlo y proponerme a no cometer tan terrible error otra vez”.

Tal como bien lo apunta James White:

“Aprecio que Caner llame a esto como un pecado, pero esto me confunde todavía más. El mencionar equivocadamente el nombre de alguien cuando no existe la intención de hacerlo, no es pecado. Pero crear debates imaginarios que nunca han sido realizados, sí lo es...estoy contento que él diga que va a ser más cuidadoso en el futuro, pero esto solo deja muchas preguntas sin respuesta, preguntas que fácilmente podrían haber sido acalladas. Si lo hizo sin ninguna intención, entonces no hay pecado, solo descuido. Pero si hubo pecado, entonces no es una cuestión de ser más cuidadoso, es una cuestión de arrepentimiento”.

El fin NUNCA justifica los medios. Pero tal parece que Caner siguió esta premisa pragmatista debido principalmente a una comprensión defectuosa del evangelismo. Si yo creo que la decisión de las personas es el paso DECISIVO para su salvación, entonces voy a terminar haciendo lo que sea necesario para OBTENER tantas decisiones como sea posible. Y si el alterar o inventar ciertas cosas logra HACER que las personas hagan su DECISIÓN por Cristo, bien vale la pena hacerlo, ¿No es cierto? Esta es la triste conclusión a la que conduce el sistema sinergista arminiano tan prevalente en la actualidad.

Tomado de AQUI.

sábado, febrero 27, 2010

Sinclair Ferguson.La práctica de la mortificación.

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Las repercusiones de una conversación pueden cambiar nuestro modo de ver su importancia.
Un amigo mío, un joven pastor, se sentó conmigo tras una conferencia en su iglesia y me dijo: "Antes de que nos retiremos esta noche, guíame a través de los pasos necesarios para ayudar a alguien a mortificar el pecado". Estuvimos sentados hablando de este asunto durante un tiempo más y finalmente nos fuimos a dormir. Espero que él se sintiera tan bendecido como yo por nuestra conversación. Todavía me pregunto si formuló aquella pregunta como pastor o sencillamente para sí mismo - o por ambas razones.

¿Cuál es la mejor manera de responder a este interrogante? Lo primero que hay que hacer es recurrir a la Escrituras. Sí, recurre a John Owen (¡lo cual nunca es una mala idea!) o a algún otro consejero, vivo o muerto. Pero recuerda que no sólo disponemos de los buenos recursos humanos en este área. Necesitamos recibir las enseñanzas de Dios mismo, de manera que los principios que estamos aprendiendo a utilizar lleven consigo Su autoridad para la práctica de la mortificación y Su promesa de que van a funcionar.
Numerosos pasajes me vienen a la mente para el estudio: Romanos 8:13; Romanos 13:8–14 (texto Agustino); 2 Corintios 6:14–7:1; Efesios 4:17–5:21; Colosenses 3:1–17; 1 Pedro 4:1–11; 1 Juan 2:28–3:11. Curiosamente, sólo dos de estos pasajes contienen el verbo "mortificar" (“hacer morir”)
[1]. Igual de curioso es que el contexto de cada uno de estos pasajes es más amplio que la simple exhortación para dar la muerte al pecado. Como veremos, esta es una observación que en el fondo va a tener bastante importancia.
De estos pasajes, probablemente Colosenses 3:1-17 sea el mejor punto inicial del que podemos partir.

Aquí encontramos a Cristianos relativamente nuevos, con una maravillosa experiencia de conversión del paganismo a Cristo. Ellos han entrado en un mundo de gracia nuevo y liberador. Si leemos entre líneas, quizá sintieron que no sólo habían sido liberados del castigo que conlleva el pecado, sino también de la influencia de éste - así de maravillosa era su nueva libertad. Pero entonces, por supuesto, el pecado asomó su fea cabeza de nuevo. Tras experimentar el "ya" de la gracia, ahora descubrían el doloroso "todavía no" de perseguir la santificación en curso. ¡Qué conocido resulta esto!

Pero al igual que en nuestra cultura sub evangélica de soluciones rápidas para problemas de largo plazo, a no ser que los Colosenses tuvieran un sólido entendimiento de los principios del Evangelio, ¡ahora estaban en peligro! Porque justo en ese punto, Cristianos nuevos son presa relativamente fácil de maestros falsos con nuevas promesas de una vida espiritual más elevada. Eso fue lo que Pablo temía (Col. 2:8, 16). Métodos para alcanzar la santidad se encontraban en boga en aquellos tiempos (Col. 2:21–22) - y eran, en apariencia, profundamente espirituales, que es precisamente lo que atrae a nuevos creyentes. Pero de hecho, "carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne." (Col. 2:23). No son los métodos nuevos, sino la comprensión de cómo funciona el Evangelio, la que puede proporcionar una base apropiada y una pauta para enfrentarse al pecado. Esta es la idea de Colosenses 3:1-17.

Pablo nos da las pautas y el ritmo que necesitamos. Como los competidores olímpicos de salto largo, no venceremos a no ser que volvamos del punto de acción al punto de partida, desde el cual podemos recoger la suficiente energía para el esfuerzo agotador que supone enfrentarse al pecado. Entonces, ¿cómo nos enseña Pablo a hacer esto?

En primer lugar, Pablo subraya la importancia que tiene para nosotros desarrollar una familiaridad con nuestra nueva identidad en Cristo (3:1–4). ¿Con cuánta frecuencia, cuando fracasamos espiritualmente, nos lamentamos de haber olvidado realmente quienes somos? Somos de Cristo, tenemos una nueva identidad. Ya no venimos de "Adán" sino de "Cristo"; ya no en la carne, sino en el Espíritu; ya no bajo el dominio del viejo hombre, sino viviendo en el nuevo (Rom. 5:12–21; 8:9; 2 Cor. 5:17). Pablo se detiene para exponer esto. Hemos muerto con Cristo (Col. 3:3); incluso hemos sido enterrados con Cristo (2:12); hemos resucitado con Él (3:1) y nuestra vida se esconde en Él (3:3). De hecho, estamos tan unidos a Cristo, que Él no se manifestará en gloria sin nosotros (3:4).
El fracaso a la hora de enfrentarse a la presencia del pecado, a menudo puede ser un indicio de amnesia espiritual, del olvido de nuestra nueva y verdadera identidad real. Como creyente, soy alguien que ha sido liberado del yugo del pecado y por lo tanto soy libre y motivado para luchar contra los restos de su ejército en mi corazón.

El principio número uno es entonces: Conoce, descansa, reflexiona y actúa en tu nueva identidad - existes en Cristo.

En segundo lugar, Pablo expone el funcionamiento del pecado en todos los aspectos de nuestras vidas (Col. 3:5–11). Si queremos enfrentarnos al pecado bíblicamente, no debemos cometer el error de pensar que podemos limitar nuestro ataque a un solo aspecto fracasado en nuestras vidas. Nos tenemos que enfrentar a todos los pecados. Así, Pablo trata un amplio espectro que cubre la manifestación del pecado en nuestra vida privada (v. 5), en nuestra vida pública diaria (v. 8) y nuestra vida en la iglesia (v.v. 9–11; "los unos a los otros", "aquí", esto se refiere a la fraternidad de la iglesia). El reto de la mortificación es similar al reto de seguir una dieta (que es en sí mismo un método de mortificación): una vez que empezamos, descubrimos que existen todo tipo de razones causantes del sobrepeso. Estamos realmente enfrentándonos a nosotros mismos y no simplemente a un control de calorías. ¡Yo soy el problema, no las patatas fritas! Mortificar el pecado es una experiencia de cambio que abarca todos los aspectos de la vida.

En tercer lugar, la exposición de ideas de Pablo nos proporciona una guía práctica para mortificar el pecado. A veces puede parecer que Pablo realiza exhortaciones ("Haced morir..." 3:5) sin dar consejos "prácticos" como respuesta a nuestras preguntas de "¿cómo?". Hoy en día, a menudo los Cristianos acuden a Pablo para que les diga lo que tienen que hacer y a continuación se dirigen a la librería de textos Cristianos ¡para descubrir cómo hacerlo!. ¿Por qué crear esta bifurcación? Probablemente porque no nos detenemos lo suficiente en las enseñanzas de Pablo, no profundizamos nuestro pensamiento en las Escrituras, ya que, habitualmente, cada vez que Pablo hace una exhortación, la rodea con consejos acerca de cómo llevarla a la práctica.

Esto ciertamente es verdad aquí, notemos la manera en que este pasaje ayuda a responder esas preguntas de "¿cómo?".

1. Aprende a admitir el pecado por lo que realmente es. Llama a las cosas por su nombre - no digas "me siento un poco tentado", sino llámalo "inmoralidad sexual"; no digas "estoy teniendo unos problemas con mi vida interior", sino llámalo "impureza"; no digas "creo que necesito organizar lo que es importante un poco mejor", sino llámalo "malos deseos, que es idolatría". Esta pauta aparece a través de toda esta sección y ¡con qué fuerza desenmascara a nuestro propio engaño y nos ayuda a descubrir al pecado merodeando por los oscuros rincones de nuestros corazones!.

2. Ve el pecado por lo que realmente es en la presencia de Dios. "Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas" (3:6). Los maestros de la vida espiritual hablaron de arrastrar nuestras lujurias hasta la cruz (aunque griten y pataleen), ante la presencia de Cristo, que debe soportar esta ira. Mi pecado proporciona no un placer duradero, sino un desagrado divino santo. Identifica la verdadera naturaleza de tu pecado a la luz de este castigo, ya que a veces pensamos con demasiada facilidad que el pecado es menos serio en los Cristianos que en los no creyentes: “Está perdonado, ¿no?" ¡No si continuamos en él! (1 Juan 3:9). Observa el punto de vista celestial del pecado y siente la vergüenza de eso en lo que andabas en otro tiempo (Col. 3:7; ver también Rom. 6:21).

3. Reconoce la contradicción de tu pecado. "Habéis desechado al viejo hombre, y os habéis vestido del nuevo hombre " (3:9–10). Tú ya no eres el "viejo hombre", la identidad que tenías "en Adán" ha desparecido. "Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con El [Cristo] , para que nuestro cuerpo de pecado [probablemente "vida en el cuerpo dominada por el pecado"] fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado" (Rom. 6:6). El nuevo hombre vive una nueva vida y cualquier cosa que no cumple esto completamente es una contradicción de quienes somos "en Cristo".

4. Haz morir el pecado (Col. 3:5). Es así de "sencillo": rehúsalo, no lo alimentes y recházalo. No puedes "mortificar" el pecado sin el dolor de la matanza. ¡No hay ninguna otra forma!

Pero observa que Pablo establece esto en un contexto importante, mucho más amplio. La tarea negativa de "hacer morir" al pecado no se logrará separadamente de la llamada positiva del Evangelio a "vestirse" de Nuestro Señor Jesucristo (Rom. 13:14). Pablo explica esto detalladamente en Colosenses 3:13-17. Barrer la casa dejándola vacía, sencillamente nos deja expuestos a una nueva invasión del pecado. Pero cuando comprendemos el principio del "intercambio glorioso" del evangelio de la gracia, entonces realmente comenzaremos a progresar hacia la santidad. A medida que los deseos y costumbres pecaminosos son, no sólo rechazados, sino intercambiados por gracias (3:12) y acciones (3:13) como las de Cristo (3:12); así como nos revestimos de Su carácter y mantenemos Sus gracias a través del amor (v. 14), no sólo en nuestra vida privada sino también en la hermandad de la iglesia (v.v. 12–16), el nombre y la gloria de Cristo se manifiestan y son exaltadas entre nosotros (3:17).

Estas son algunas de las cosas de las cuales mi amigo y yo hablamos en aquella velada. Más adelante no tuvimos ocasión de preguntarnos el uno al otro: "¿Cómo te está yendo?" porque fue nuestra última conversación. Él murió unos meses más tarde. A menudo me he preguntado como transcurrieron esos últimos meses de su vida, pero la seria preocupación personal y pastoral de su pregunta todavía resuena en mi mente, con un efecto similar al que Charles Simeon dijo que sintió al ver los ojos en su retrato amado del gran Henry Martyn:
"¡No juegues!" 


Tomado de AQUI.

jueves, febrero 25, 2010

John Piper¿Cuál es la voluntad de Dios y cómo la hacemos?

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Romanos 12:1-2

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. 2Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.
El objetivo de Romanos 12:1-2 es que toda nuestra vida se vuelva “una adoración espiritual”. El versículo 1 dice: “[…] que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional”. El propósito de la vida humana, ante los ojos de Dios, es que refleje a Cristo tan valioso como realmente es. Adoración significa usar nuestras mentes, nuestros corazones, y nuestros cuerpos para expresar el valor de Dios y todo lo que él es para nosotros en Cristo Jesús. Hay una forma de vivir (una forma de amar) que refleja el valor de Cristo. Hay una forma de realizar nuestro trabajo de manera que exprese el verdadero valor de Dios. No poder encontrar esa forma de vivir puede significar que probablemente necesitemos cambiar de oficio. O puede significar que el versículo 2 no está ocurriendo como debiera.
El versículo 2 es la respuesta de Pablo a cómo tornamos toda nuestra vida en una adoración. Necesitamos ser transformados. Necesitamos ser transformados no solo en nuestra conducta externa, sino también en la forma de sentir y de pensar (en nuestras mentes). “Transformaos mediante la renovación de vuestra mente” (versículo 2).
Convirtámonos en Lo Que Somos
Aquellos que pertenecemos a Cristo Jesús ya somos nuevas criaturas en Cristo, compradas con su sangre: “si alguno está en Cristo, nueva criaturaes” (2da a los Corintios 5:17). Pero ahora debemos convertirnos en lo que somos. “Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura” (1ra a los Corintios 5:7).
Colosenses 3:10 nos dice: “Y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó”. En Cristo hemos sido renovados; y ahora estamos siendo renovados día a día. Ese fue el tema que tratamos la semana pasada.
Ahora nos enfocaremos en la última parte del versículo 2, específicamente, en el objetivo de la mente renovada: “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, [y aquí viene el objetivo] para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”. Así que en nuestro enfoque del día de hoy está el término “voluntad de Dios”, y el tema de cómo la verificamos.
Las Dos Voluntades de Dios
En la Biblia encontramos dos significados bien claros y diferentes para el termino “voluntad de Dios”. Necesitamos conocerlos para después decidir cuál de ellos está siendo usado aquí, en Romanos 12:2. Incluso, conocer las diferencias entre estos dos significados de “la voluntad de Dios” es importante para poder comprender una de las verdades más grandes y complejas de toda la Biblia, específicamente, que Dios es soberano por encima de todo y sin embargo no aprueba todo. Lo cual significa que Dios no aprueba todo lo que él mismo ordenó que ocurriera. Es decir, él censura algunos sucesos que él mismo origina Y ordena ciertos eventos que no aprueba. O para expresarlo de un modo más paradójico: En cierto sentido, Dios aprueba algunos eventos que, en otro sentido, no aprueba.
1. La Voluntad de Dios Respecto a Su Decreto, o Respecto a Su Soberanía
Veamos el pasaje de las Escrituras que nos hace pensar de esta manera. Primero consideremos los pasajes que describen “la voluntad de Dios” como el control soberano de todo lo que ocurre. Uno de los pasajes más claros es el que relata la forma en que Jesús habló sobre la voluntad de Dios cuando estaba orando en Getsemaní. En Mateo 26:39 él dijo: "Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras”. ¿A qué se refiere la voluntad de Dios en este versículo? Se refiere al soberano plan de Dios que tendría lugar unas horas después. Recordemos cómo dice Hechos 4:27-28: Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, 28para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera. De modo que “la voluntad de Dios” era que Jesús muriese. Este era su plan, su decreto. No había cambios, por lo que Jesús se inclinó y dijo: «Aquí está mi petición pero haz lo que sea mejor». Aquí tenemos la voluntad soberana de Dios.
Y no perdamos aquí el tema más esencial, que incluye los pecados del hombre. Herodes, Poncio Pilato, los soldados, los líderes judíos (todos pecaron al cumplir la voluntad de Dios respecto a que su Hijo fuere crucificado (Isaías 53:10). Así que tengamos bien claro lo siguiente: Es la voluntad de Dios que ocurran ciertos eventos que él aborrece.
Aquí tenemos un ejemplo en 1ra de Pedro. En 1ra de Pedro 3:17 Pedro escribe: “Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal”. En otras palabras: «Puede ser la voluntad de Dios que los cristianos suframos por hacer el bien». Dios tiene en mente la persecución para los cristianos. Pero perseguir a los cristianos, quienes no merecen ser perseguidos, es pecado. De modo que, nuevamente, Dios desea que sucedan eventos en los que está incluido el pecado (“Es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios”).
En Efesios 1:11 Pablo expone, a modo de resumen, una afirmación devastadora, sobre esta verdad. Él dice: “También hemos obtenido herencia habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad”. La voluntad de Dios es su gobierno soberano de todo lo que ocurre. Y hay muchos otros pasajes de la Biblia, que muestran que la providencia de Dios en el universo alcanza hasta los más pequeños detalles de la naturaleza, y de las decisiones humanas:
Mateo 10:29: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre”.Proverbios 16:33: “La suerte se echa en el regazo, mas del Señor viene toda decisión”Proverbios 16:1: “Del hombre son los propósitos del corazón, mas del Señor es la respuesta de la lengua”.Proverbios 21:1: “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor”.
Aquí tenemos el primer significado de la voluntad de Dios: Es el control soberano de Dios sobre toda su creación. Diremos que esta definición identifica su voluntad soberana o suvoluntad decretada. Esta voluntad no puede ser quebrantada. Siempre se cumple. El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entrelos habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: “¿Qué has hecho?” (Daniel 4:35).
2. La Voluntad de Dios Respecto a Sus Mandamientos
Ahora bien, el otro significado de la “voluntad de Dios” en la Biblia se refiere a lo que llamamos sus mandamientos. La voluntad de Dios es lo que él nos manda a hacer. Esta es la voluntad de Dios que nosotros podemos desobedecer y dejar de hacer. La voluntad de Dios respecto a su decreto la cumplimos, creamos en ella o no. Pero respecto a sus mandamientos es posible que fallemos y no los cumplamos. Por ejemplo, Jesús dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). No todos hacen la voluntad de su Padre. Así lo dice Jesús: no todos entrarán en el reino de los cielos ¿Por qué? Porque no todos hacen la voluntad de Dios.
Después, Pablo dice en 1ra a los Tesalonicenses 4:3: “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual”. Aquí tenemos un caso muy específico de lo que Dios nos ordena: santidad, santificación, pureza sexual. Aquí tenemos su voluntad en cuanto a sus mandamientos. Pero, ¡hay tantos que no la obedecen!
Luego, en 1ra a los Tesalonicenses 5:18, Pablo dice: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”. Aquí tenemos, nuevamente, un aspecto especifico de la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos: dad gracias en todo. Pero muchos no cumplen esta voluntad de Dios.
Un Ejemplo más: “Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él?” (1ra de Juan 2:17). No todos permanecen en el amor de Dios por siempre. Algunos lo hacen. Otros no ¿A qué se debe esta diferencia? A que algunos hacen la voluntad de Dios y otros no. La voluntad de Dios, en este sentido, no siempre se cumple.
Entonces, teniendo en cuenta estos y muchos otros pasajes de la Biblia, concluyo que hay dos formas de hablar acerca de la voluntad de Dios. Ambas son verdaderas e importantes, y para nosotros es esencial comprenderlas y creer en ellas. Por tanto, podríamos referirnos a la voluntad de Dios como: la voluntad decretada de Dios (o su voluntad soberana), o: la voluntad de sus mandamientos. La voluntad de sus decretos, siempre se cumple, ya sea que creamos en ella o no. La voluntad de sus mandamientos puede ser quebrantada, y ocurre todos los días.
Lo Precioso de la Verdad de Dios
Antes de relacionar este tema con Romanos 12:2, permítanme comentarles acerca de lo preciosa que son estas dos verdades. Ambas corresponden a una necesidad profunda que todos tenemos cuando estamos profundamente heridos, o experimentamos una gran pérdida. Por un lado, necesitamos tener la seguridad de que Dios es quien tiene el control y que por tanto, es capaz de hacer que todo nuestro dolor obre para nuestro bien y para el bien de todos los que aman a Dios. Y por otro, necesitamos saber que Dios se identifica con nosotros y no se deleita en el pecado ni en el sufrimiento que este ocasiona. Estas dos necesidades humanas se corresponden con la voluntad de Dios decretada y con la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos.
Por ejemplo, si una persona fue terriblemente abusada en su niñez, y alguien nos p regunta: « ¿Cree usted que fue voluntad de Dios que ocurriera ese incidente?» Entonces ahora podemos comprender con un sentido bíblico todo lo antes expuesto, y podemos dar una respuesta que no contradiga la Biblia. Podríamos decir: «No, no fue la voluntad de Dios; porque él manda que no seamos abusivos, sino que nos amemos los unos a los otros. El abuso quebrantó su mandamiento y por tanto provocó ira y dolor en su corazón (Marcos 3:5)». Pero en otro sentido, pudiéramos responder: « Sí, fue la voluntad de Dios (su voluntad soberana), porque hay cientos de formas en las que pudo detener aquel abuso. Pero por razones que todavía no logro comprender del todo, no lo hizo».
Y usted, en correspondencia a estas dos voluntades, necesita que se cumplan dos condiciones.: Una es un Dios que sea lo suficientemente fuerte y soberano como para convertir esta situación en un bien; y la otra es un Dios que sea capaz de identificarse con nosotros. Por un lado, Cristo es el Rey Supremo y Soberano, y nada ocurre sin su consentimiento (Mateo 28:18). Por otro lado, Cristo es nuestro Sumo Sacerdote y se identifica con nosotros en nuestras debilidades y en nuestro dolor (Hebreos 4:15). El Espíritu Santo, cuando quiere, nos conquista conjuntamente con nuestros pecados (Juan 1:13; Romanos 9:15-16); y cuando quiere, permite que lo apacigüemos, lo agraviemos, y que lo enojemos (Efesios 4:30; 1ra a los Tesalonicenses 5:19). Su voluntad soberana es invencible, y su voluntad respecto a sus mandamientos puede ser dolorosamente quebrantada.
Necesitamos estas dos condiciones (estas dos interpretaciones de la voluntad de Dios) no solo para encontrarle sentido a la Biblia, sino también para aferrarnos firmemente a Dios en el sufrimiento.
¿A Cuál de Estas Dos Voluntades Está Haciendo Referencia Romanos 12:2?
Ahora bien, ¿a cuál de estas dos voluntades se refiere Pablo en Romanos 12:2 (“Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”)? De seguro que la respuesta es que Pablo se refiere a la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos. Hay, al menos, dos razones para esta respuesta: Una es que Dios no tiene la intención de que conozcamos mucho de su voluntad soberana antes de tiempo. “Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros” (Deuteronomio 29:29). Si queremos conocer los detalles futuros de la voluntad de Dios en cuanto a lo que él decreta, lo que deseamos no es una mente renovada, sino una bola de cristal; lo cual no se llama transformación ni obediencia, sino adivinación o pronóstico del futuro.
La otra razón por la que digo que Romanos 12:2 se refiere a la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos, es que la frase “para que verifiquéis” implica que primero debemos aprobar la voluntad de Dios, y después obedientemente hacerla. Pero de hecho, no debemos aprobar el pecado, ni practicarlo, aunque sea parte de la voluntad soberana de Dios. El significado de Romanos 12:2 (al que Pablo se refiere) aparece parafraseado, casi exactamente en Hebreos 5:14, donde dice: “Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal” (En Filipenses 1:9-11 también encontramos otra paráfrasis). Aquí está el objetivo de este versículo: no debemos escudriñar cuál es la voluntad secreta de Dios que él planea hacer, sino discernir cuál es la voluntad revelada de Dios que nosotros debemos cumplir. Tres Etapas para Conocer y Hacer la Voluntad Revelada de Dios
Hay tres etapas en el hecho de conocer y hacer la voluntad revelada de Dios, o sea, lo que Dios nos manda hacer; y todas ellas requieren una mente renovada, con el discernimiento que mencionamos anteriormente, el cual es otorgado por el Espíritu Santo.
Primera Etapa
Primero, la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos está revelada con una autoridad suprema y decisiva, solo en la Biblia. Y necesitamos tener una mente renovada para comprender y aceptar lo que Dios ordena en las Escrituras. Sin una mente renovada, distorsionáremos las Escrituras para evitar sus radicales mandamientos acerca de la abnegación, el amor, la pureza, y la suprema satisfacción que solo hay en Cristo. La voluntad autoritaria de Dios respecto a sus mandamientos, se encuentra solamente en la Biblia. Pablo dice: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia” (2da de Timoteo 3:16). No solo es útil para preparar al hombre para algunas buenas obras sino “para toda buena obra”. ¡Cuánta energía, tiempo, y devoción debemos emplear, los cristianos, en la Palabra escrita De Dios!
Segunda Etapa
La segunda etapa de la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos, es nuestra aplicación de la verdad bíblica a situaciones nuevas, que pueden o no aparecer referidas en la Biblia. La Biblia no nos dice con quién casarnos, o qué auto manejar, o si debemos adquirir una casa, o dónde pasar nuestras vacaciones, qué teléfono celular debemos comprar, o qué clase de jugo de naranja tomar. Y así, otras miles de decisiones que debemos tomar.
Lo que necesitamos tener es una mente renovada, que esté tan moldeada y que sea tan gobernada por la voluntad de Dios revelada en la Biblia, que seamos capaces de ver y valorar toda circunstancia relevante con la mente de Cristo; y discernir qué es lo que Dios nos está llamando a hacer. Esta actitud es muy diferente a estar constantemente tratando de escuchar la voz de Dios diciéndonos qué debemos hacer. Las personas que tratan de guiar sus vidas escuchando voces, no están en concordancia con Romanos 12:2.
Existe una enorme diferencia entre: orar y trabajar por una mete renovada que discierna cómo aplicar la Palabra de Dios (por un lado) y el hábito de pedirle a Dios que nos dé una nueva revelación sobre qué debemos hacer (por otro lado). La adivinación no requiere transformación. Lo que Dios quiere que tengamos es una mente renovada, una nueva forma de pensar y juzgar, y no simplemente información nueva. Su objetivo es que seamos transformados, santificados, libertados, por medio de la verdad de su Palabra revelada (Juan 8:32; 17:17). De modo que la segunda etapa de la voluntad Dios respecto a sus mandamientos, es el discernimiento necesario para aplicar las Escrituras a las nuevas situaciones de la vida, mediante una mente renovada.
Tercera Etapa
Finalmente, la tercera etapa de la voluntad de Dios respecto a sus mandamientos se refiere a la gran mayoría de las veces que actuamos en la vida sin una reflexión consciente antes de actuar. Me arriesgaría a decir que un buen 95 % de nuestro comportamiento no es premeditado. O sea, la mayoría de nuestros pensamientos, actos, y acciones son espontáneas. Son simplemente un desbordamiento de lo que tenemos dentro. Jesús dijo: “[…] Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas. Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio” (Mateo 12:34-36).
¿Por qué hago referencia a esta parte de la voluntad de Dios en cuanto a los mandamientos? Por una razón. Porque Dios dice mandamientos tales como: «No se enoje. No sea orgulloso. No codicie. No esté ansioso. No sea celoso. No envidie». Y ninguna de esas acciones (la ira, el orgullo, la codicia, la ansiedad, los celos y la envidia) son premeditadas, simplemente salen del corazón sin reflexión o intención consciente. Y a causa de ellas, somos culpables. Esas acciones quebrantan la voluntad de Dios.
Por tanto, ahora queda claro que tenemos una gran tarea en la vida cristiana: Ser transformados mediante la renovación de nuestras mentes. Necesitamos nuevos corazones y nuevas mentes. Hagamos que el árbol sea bueno, y sus frutos serán buenos (Mateo 12:33). Aquí tenemos el gran desafío. Dios nos está llamando a ser transformados de esa manera. No podemos lograrlo por nosotros mismos. Necesitamos a Cristo, quien murió por nuestros pecados. Y necesitamos al Espíritu Santo para que nos guíe a la verdad que exalta a Cristo, y para que obre en nosotros la humildad que nos permite aceptar esta verdad.
Entreguémonos a esta realidad. Sumerjámonos en la Palabra escrita de Dios; saturemos nuestras mentes en ella. Y oremos para que el Espíritu de Cristo nos haga tan nuevos que nuestro crecimiento sea bueno, agradable, y perfecto (para que sea conforme a la voluntad de Dios).

Tomado de AQUI.

miércoles, febrero 24, 2010

9 marcas de una iglesia saludable parte 9.

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El Oficio Bíblico del Anciano

¿Qué tipo de liderazgo existe en una iglesia saludable? ¿Una congregación comprometida con Cristo, con el don de servir? Sí. ¿O diáconos que son modelos de servicio en todas las areas de la iglesia? Sí. ¿O un pastor que fielmente predica la palabra de Dios? Sí. Pero bíblicamente, existe algo más, que también es parte del liderazgo de una iglesia saludable: los ancianos.
Es mi oración como pastor que Cristo colocará entre su pueblo hombres quienes, por sus dones espirituales y cuidado pastoral, indican que Dios les ha llamado para ser ancianos u obispos (las palabras son usadas intercambiablemente en la Biblia; ej. Hech. 20). Oro para que Dios provea y capacite a tales discípulos para la enseñanza y trabajo del cuidado pastoral en nuestra congregación. Si se mira con claridad que Dios ha capacitado a un determinado hombre en la iglesia, y si después de haber orado, la iglesia reconoce sus dones, entonces él deberá ser asignado como un anciano.

Breve Historia de los Ancianos

Todas las iglesias han tenido hombres quienes han ejecutado funciones de ancianos, aunque estos fuesen llamados por otros nombres. Los dos nombres en el Nuevo Testamento para este oficio eran episcopos (obispos) y presbuteros (anciano). Cuando los evangélicos escuchan la palabra “anciano”, muchos inmediatamente lo relacionan con “Presbiteriano”, a pesar de que en el siglo dieciséis, los primeros Congregacionalistas enseñaron que el presbiterio fue un oficio en la iglesia del Nuevo Testamento. Los ancianos pudieron hallarse en las iglesias Bautistas de Norte América a lo largo del siglo dieciocho y diecinueve. De hecho, el primer presidente de la Convención de los Bautistas del Sur, llamado W. B. Johnson, escribió un tratado en el cual hace un llamado a la práctica de tener una pluralidad de ancianos, y que sea reconocida bíblicamente y además imitada por más iglesias Bautistas. La petición de Johnson no fue escuchada. Ya sea por la falta de atención a la Escritura, o la presión de la vida en esas regiones donde vivían, en la cual las iglesias estaban creciendo aceleradamente, la práctica de cultivar tal liderazgo declinó. Sin embargo la mesa de discusión de los Bautistas continuó en cuanto a retomar este oficio bíblico. Llegando hasta principios del siglo veinte las publicaciones bautistas se referían a los líderes con el título de “anciano.”

La Congregación es la Autoridad Final

Los Bautistas y los Presbiterianos han tenido dos diferencias
básicas en el entendimiento de los ancianos. Lo primero y más fundamental es que los bautistas son congregacionales. Eso significa que ellos entienden que el discernimiento final de cualquier aspecto no descansa sobre los ancianos de la congregación (o más allá como en el modelo presbiteriano), pero sí en la congregación como un todo. Los Bautistas, por lo tanto, enfatizan la naturaleza consensual de la acción de la iglesia. De manera que en una iglesia Bautista, los ancianos, las Juntas y Comités actúan finalmente en una capacidad como consejeros a la congregación total.
Una observación más es en relación al orden de autoridad de la asamblea congregacional. La asamblea congregacional es la única corte final de veredicto que Cristo dejara; no existe otra autoridad local sobre la que se rija la iglesia. Una y otra vez hallamos en el Nuevo Testamento evidencias de lo que parecería ser un estilo temprano de liderazgo congregacional. Encontramos en Mateo 18 a Jesús enseñando a sus discípulos acerca de confrontar a un hermano hallado en pecado. La última autoridad no son los ancianos, los obispos o el papa, tampoco un Consejo o Convención. La corte final es la congregación. En Hechos 6, los apóstoles delegaron la decisión de establecer diáconos a la congregación.
También encontramos en las cartas de Pablo evidencias de la asunción que la congregación tiene la responsabilidad final en asuntos de autoridad. En I Corintios 5, Pablo no culpa ni al pastor, ni a los ancianos o a los diáconos, sino que a la congregación por tolerar el pecado. En II Corintios 2, Pablo hace referencia a lo que la mayoría de ellos han hecho en cuanto la disciplina de un hermano en pecado. En Gálatas, Pablo llama a la congregación a discernir la enseñanza que ellos estuvieron escuchando. En II Timoteo 4, Pablo reprobó no solo los falsos maestros, sino también aquellos que les pagaron para enseñar lo que en su comezón de oídos querían escuchar. Los ancianos pueden dirigir de manera bíblica solamente bajo el marco reconocido por la congregación.

Todos los Ancianos son “Maestros Ancianos”

El segundo desacuerdo es sobre el rol y responsabilidad de los ancianos. Los Presbiterianos hacen énfasis en la declaración de Pablo a Timoteo en I Timoteo 5:17: “Los ancianos que dirigen bien los asuntos de la iglesia son dignos de doble honor, especialmente los que dedican sus esfuerzos a la predicación y a la enseñanza.” La última frase, argumentan algunos, claramente sugiere que tienen que haber ancianos quienes su trabajo principal no era predicar o enseñar pero sí gobernar o administrar. Este es el origen de la diferencia de los Presbiterianos en cuanto a “ancianos gobernantes” (ancianos laicos) y “ancianos maestros”(ministros).
Sin embargo la palabra “especialmente” es una traducción cuestionada del original griego malista, la cual por el contexto es mejor traducida como “ciertamente” o “particularmente.” Anteriormente se leyó en I Timoteo 4:10 lo siguiente: “porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos especialmente (malista) de los que creen.” Parece ser que Pablo está diciendo que habrá gente que será salva sin creer, así como que se dirigirán los asuntos de la iglesia sin predicar ni enseñar: en otras palabras, ninguno de estos argumentos puede ser válido.
Los Bautistas tienden a enfatizar lo intercambiable de los términos de “anciano,” “obispo” y “pastor” en el Nuevo Testamento, y han hecho notar que en I Timoteo 3:2, Pablo claramente dijo a Timoteo que los “ancianos” deben ser “aptos para enseñar.” Y escribió a Tito que un anciano “debe apegarse a la palabra fiel, según la enseñanza que recibió, de modo que también pueda exhortar a otros con la sana doctrina y refutar a los que se opongan” (Tito 1:9). Por lo tanto, los Bautistas muy a menudo han negado la propiedad de tener ancianos que no estén capacitados en la enseñanza de las Escrituras.

Pluralidad de los Ancianos

Sin embargo, lo que los Bautistas y Presbiterianos del siglo XVIII han estado de acuerdo es que debe de existir una pluralidad de ancianos en cada iglesia local. Aunque esto no sugiere un específico número de ancianos para una congregación en particular, el Nuevo Testamento claramente hace referencia a los “ancianos” (en plural) en las iglesias locales (Ej. Hechos 14:23; 16:4; 20:17; 21:18; Tito 1:5; Santiago 5:14). Mi propia experiencia confirma la utilidad de seguir la práctica del Nuevo Testamento, hasta donde sea posible, de tener más ancianos en una iglesia local que simplemente un pastor solitario, y permitirles que sean personas arraigadas a la congregación. Esta práctica es inusual entre las iglesias Bautistas de hoy en día, pero hay una creciente tendencia y por una buena razón. Fueron necesarios en las iglesias del Nuevo Testamento, y de igual forma hoy son necesarios.

El Rol Distintivo del Pastor

Esto no significa que el pastor no tenga un rol específico. Hay muchas referencias en el Nuevo Testamento de predicaciones y predicadores que no se aplicarían a todos los ancianos de la congregación. En la epístola a los corintios, Pablo se dio exclusivamente a la predicación en una forma que los ancianos laicos en una iglesia no podrían hacerlo (Hech. 18:5; rf. I Co. 9:14; I Tim. 4:13; 5:17). Parece ser que los predicadores se movían a un lugar exclusivamente para predicar (Ro. 10:14-15), mientras que los ancianos parecían ser parte ya de la comunidad. (Ti. 1:5). (Para mayor entendimiento en estos aspectos puede leer Una Manifestación de la Gloria de Dios, [Centro para la Iglesia Reformada/Ministerio de las Nueve Marcas:2001].

Los Beneficios de la Pluralidad de los Ancianos

Es necesario recordar que el predicador o pastor es, fundamentalmente, también uno de los ancianos de la congregación. Esto quiere decir que aquellas decisiones de la iglesia que no requieran de la atención de todos los miembros, no deben de recaer solamente en el pastor sino en todos los ancianos como un todo. Aunque algunas veces pareciera voluminoso, tiene grandes beneficios para complementar los dones del pastor, compensando algunos de sus defectos, supliendo su discernimiento, y dando apoyo en las decisiones de la congregación, exponiendo menos a los líderes de una crítica injusta. También hace que los líderes estén más arraigados y permanentes, y permite también una continuidad madura. Anima a la iglesia a tomar más responsabilidad por su propia espiritualidad y ayuda a la iglesia a ser menos dependiente de su propio personal que emplean.

Distinción entre Ancianos y Diáconos

Muchas iglesias modernas han tendido a confundir el rol de los ancianos con el de los diáconos o del personal de apoyo ministerial. El rol de los diáconos está basado también en el Nuevo Testamento; su fundamento se encuentra en Hechos 6. Mientras que la distinción de los dos oficios es difícil, los intereses de los diáconos son los detalles prácticos en la vida de la iglesia: administración, mantenimiento y el cuidado de las necesidades físicas de los miembros. En muchas iglesias hoy en día, los diáconos han tomado algún rol espiritual; pero más se ha dejado eso para el pastor. De nuevo, sería beneficioso para la iglesia distinguir entre el rol del anciano y del diácono.
El ser anciano es el oficio bíblico que sostengo como pastor: soy el anciano predicador principal. Pero todos los ancianos deben trabajar juntos para la edificación de la iglesia, reunirse regularmente a orar y discutir, o dar recomendaciones a los diáconos o la iglesia. De manera clara, este es un concepto bíblico que tiene valor práctico. Si esto se implementara en nuestras iglesias, podría ayudar a los pastores inmensamente, quitándoles peso de sus hombros y aún de sus propios subalternos tiranos que a veces se hallan en sus iglesias. Ciertamente, la práctica de dar reconocimiento a hombres laicos piadosos, con discernimiento y confiables como ancianos es otra marca de una iglesia saludable.

Preguntas para Reflexionar

  1. Lea Mateo 18:15-17. ¿A quién reconoce Jesús como la autoridad final que tiene la responsabilidad de juzgar a un hermano que ha cometido una ofensa? Ahora lea Hechos 6:1-4. ¿A quiénes responsabilizaron los apóstoles para escoger a los siete diáconos? Lea también II Corintios 2:6. ¿Quién emitió el castigo de este hombre en aflicción? ¿Cuál parece ser la implicación de este pasaje acerca de sobre quien descansa la autoridad final en los asuntos de la iglesia?
  2. Lea Tito 1:5. Entendiendo que la autoridad final de la iglesia descansa sobre la asamblea congregacional ¿por qué cree que a pesar de esto Pablo consideró sabio el tener ancianos en cada iglesia?
  3. En I Timoteo 3:1-6, Pablo proporciona una lista de requisitos de un anciano. Tome algún tiempo para pensar por qué esos rasgos de carácter son tan importantes en un líder de una iglesia. ¿Quiénes cumplen con estas cualidades en su iglesia?
  4. Lea Hechos 6:1-4. ¿Cuál es la diferencia entre el papel de un diácono y el papel de los ancianos que velan por los aspectos de una iglesia? ¿Puede su iglesia reconocer esta diferencia en su gobierno?
  5. Aprendemos de Hechos 6 que la tarea de los diáconos era el cuidado de las necesidades físicas de la iglesia, para que los ancianos de la iglesia (apóstoles, ancianos, pastores) se dedicaran a la oración y atender el ministerio de la Palabra. ¿Cuáles son algunas de las necesidades físicas actuales que su iglesia está pasando que podrían ser conocidas por un diácono? ¿Qué otros roles podrían jugar los diáconos en su iglesia con el fín de preservar la unidad de la iglesia o de apoyar los ministerios de la Palabra?

Conclusión.

Cuando podamos asumir con certeza, que esos que se encuentran en la iglesia son regenerados, y que esos regenerados están comprometidos con la iglesia, entonces las imágenes de la iglesia del Nuevo Testamento pueden ser vívidamente ilustradas en nuestras congregaciones. Dios en su bondad, nos ha llamado a vivir la vida cristiana juntos, de manera que nuestro amor y cuidado mutuo reflejen el amor y cuidado de Dios. En el mundo las relaciones implican compromiso, con más razón y seguridad deben darse en la iglesia.
En el tercer mandamiento (Exodo 20:7; Deuteronomio 5:11), Dios advirtió a su pueblo a que no tomaran su nombre en vano. Mucho más allá que simplemente la prohibición de una profanación, este mandamiento prohibía que alguien tomara el nombre de Dios en forma vana, vacía, sin propósito o con un propósito errado.
Este mandamiento es para nosotros en la iglesia. Muchas iglesias están enfermas hoy en día. Confundimos ganancias egoístas por crecimiento espiritual. Confundimos una mera emoción por auténtica adoración. Atesoramos aceptación en el mundo en lugar de vivir de una forma que vivamos en oposición con el mundo. No importando el tomar en cuenta los perfiles estadísticos, muchas iglesias hoy en día parecen no tener ningún interés acerca de las marcas bíblicas que debe distinguir a una iglesia vital y en crecimiento.
La salud de la iglesia debería ser del interés de todos los Cristianos, y particularmente a aquellos que han sido llamados a ser líderes en la iglesia. Nuestras iglesias están para mostrar a Dios y su glorioso evangelio, a su creación. Estamos juntos para darle gloria con nuestras vidas. Esta profunda preocupación de mostrarla es nuestra digna responsabilidad y es nuestro tremendo privilegio.

Tomado de AQUI.